Entre el pensamiento concreto y el pensamiento abstracto

Mientras los saberes profesionalizantes nos proponen “medios para buscarnos una vida”, los saberes llamados universitarios nos invitan a reflexionar “qué vida queremos vivir”. Ambos saberes como complementarios e indispensables en nuestra formación. Con ocasión del cierre de la primera Situación de aprendizaje de nuestro curso de Conocimiento y Cultura, quiero compartirles una reflexión muy interesante del colega Marcel Salles. Me parece que su propuesta deja muy clara la importancia de este curso y por dónde podemos seguir reflexionando en torno a la formación moral universitaria.

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Sobre el curso “Conocimiento y Cultura” y las modalidades de educación en red

Impartir cursos universitarios en formato semi-presencial con ayuda de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) pretende ser una respuesta a la pregunta abierta sobre cómo formar y formarnos en y desde el intercambio de ideas. Hoy vivimos una acelerada acumulación de información y de conocimientos que no sabemos de dónde vienen y cómo acomodar. Que nos impiden situarnos frente a la realidad para plantearnos nuestro rol en ella, y de nuestro papel en esa misma construcción de conocimientos.

Experimentar, entonces, esta modalidad de trabajo implica vivir en carne propia los contenidos de nuestro curso. Esto es, problematizar el conocimiento como una construcción colectiva en la que participamos todos gracias a la interacción con el entorno y con los otros, que no es casual y que tiene implicaciones para nuestra vida y para la sociedad. Un curso titulado “Conocimiento y Cultura”, apoyado en la educación en red gracias a las TIC, demanda abrir un espacio de experimentación y reflexión sobre nuestra forma de participar en la construcción del mundo que habitamos, de cómo lo representamos y lo vivimos. Abro así las reflexiones al respecto.